

Napoleón Sarony nació en 1821 y falleció el 9 de noviembre de 1896. Fue un litógrafo y fotógrafo estadounidense, dedicado a la fotografía de retratos a finales del siglo XIX. Nació en Quebec, pero su familia se trasladó a Nueva York siendo un adolescente. Su padre era litógrafo y él estuvo trabajando como ilustrador para la firma Currier & Ives, después se asoció con Henry B. Major y fundaron la firma Sarony & Mayor en 1846. Sin embargo, en 1856 realizó un viaje a Inglaterra y aprendió fotografía de su hermano Oliver Sarony. A su regreso a Nueva York en 1866, abrió su primer estudio en Broadway. El fotógrafo supo aprovechar la creciente fascinación por el teatro que barrió América años antes del gran desastre. El razonable coste que estableció por sus trabajos- muy numerosos- favoreció la necesidad publicitaria de los actores de la época- tanto como al público, quien adquirió la costumbre de coleccionar los retratos de los artistas.
Sarony fue el primero en pagar por fotografiar a las celebridades de la época, siempre manteniendo el derecho a vender sus fotos con fines de lucro. El enero de 1882, aún sin contar con su obra maestra, un Oscar Wilde de 27 años, con una tragedia y un criticado libro de poesía en el bolsillo, entró en el estudio de Sarony. El dandy eterno, con chaleco de terciopelo y pantalón de seda, consiguió unos retratos que pasarían a la historia. Aficionado a la estereoscopía, sus retratos los obtenía haciendo posar de una forma determinada a sus modelos, este hecho provocó importantes críticas al considerarlos muy artificiosos, pero han pasado a la historia como un modo de “teatralizar” las poses. Muy conocidos fueron los retratos que realizó a la actriz Sara Bernhardt recostada y con la mano rozando el suelo y en otras posturas decididas previamente por Sarony. El fotógrafo pagó a la actriz 1500 dólares para conseguir que posara para él. Estos retratos se han contrapuesto a los realizados por Nadar en los que Bernhardt aparece con gran naturalidad.
Uno de los retratos que realizó en 1882 a Oscar Wilde, el número 18, fue utilizado en un anuncio sin consentimiento de Sarony por lo que realizó la primera demanda sobre los derechos de autor sobre fotografías en Estados Unidos. La demanda conocida como Burrow-Giles Litographic Co. v. Sarony llegó a la Corte Suprema de los Estados Unidos, quien admitió que su trabajo era “fruto de un trabajo intelectual” y accedió a reconocer su autoría. Dicho veredicto sentó jurisprudencia e hizo historia, al hacer posible que los fotógrafos pudieran cobrar por su trabajo.
Sarony se consideraba un artista por encima de todo- prefiriendo dibujar con carboncillo y lápiz-. Sin embargo, fueron sus técnicas innovadoras en la aplicación de la iluminación y la organización de los elementos de fondo en los retratos las le que lanzaron a la fama. Vivo en la conversación, se casó por segunda vez con Louies Thomas, la hermana del litógrafo Henry Thomas. La pareja compartía una excentricidad y apariencia estrafalarias. Sarony era bajito, no superaba los cinco pies de alto con las piernas arqueadas. Con una barba espesa recordando a Napoleón III, el fotógrafo gozaba de una ingenuidad y energía asombrosas. Se convirtió en una figura familiar en la parte alta de Broadway, cogido del brazo de su esposa y con un sombrero que le tapaba la calva. Una pareja muy pintoresca.
Fue enterrado en Brooklyn en el cementerio de Green-Wood.
Cuando una vez lo entrevistaron sobre su trabajo, afirmó:
"We photographers have queer experiences. Ours is a most excellent opportunity to study human nature, and making a baby laugh is not the one trick of the calling. In order to take a good photograph one should know something about the sitter's habits and surroundings. This he must learn at a single glance or by an adroit question." (Entrevista de Newark Sunday Advocate, 7 de Enero, 1893, p. 2. Reimpresión de New York Herald.)





