L'herbe rouge du pays

Le vent, tiède et endormi, poussait une brassée de feuilles contre la fenêtre. Wolf, fasciné, guettait le petit coin de jour démasqué périodiquement par le retour en arrière de la branche. Sans motif, il se secoua soudain, appuya ses mains sur le bord de son bureau et se leva. Au passage, il fit grincer la lame grinçante du parquet et ferma la porte silencieusement pour compenser. Il descendit l’escalier, se retrouva dehors et ses pieds prirent contact avec l’allée de briques, bordée d’orties bifides, qui menait au Carré, à travers l’herbe rouge du pays.

Boris Vian, Herbe rouge

dijous, 3 de desembre del 2015

dimecres, 2 de desembre del 2015



Algunes fotos dels inicis
Quelques photos du départ 

(2010)








*Canet de Berenguer, Valencia, Moncada (Valencia)

dimarts, 21 de juliol del 2015

El dedo de acero: Bruce Davidson




























Bruce Davidson es uno de los fotógrafos documentales más influyentes y respetados. Estadounidense nacido en Oak Park, el 5 de septiembre de 1933, en Illinois. A los 10 años su madre le construyó una habitación oscura en el sótano fue ahí donde empezó a fotografiar. Poco después, Davidson contactó con un fotógrafo local quién le instruyó en técnica, iluminación e impresión fotográfica. Sus influencias artísticas incluían a los fotógrafos Robert Frank, Eugene Smith y Henri Cartier-Bresson. Pasó su adolescencia fotografiando los diferentes barrios de Chicago. 


A los 19 años, Davidson consiguió un primer reconocimiento nacional por su trabajo, el premio “Kodak National High School Photographic Award” en 1952, por una fotografía de un búho. Después de graduarse en el instituto, estudió fotografía en el Rochester Institute of Technology a principios de los años cincuenta y luego continuó sus estudios en la Universidad de Yale, donde tuvo como profesor a Josef Albers. Davidson mostró a Albers una caja llena de fotografías de alcohólicos en Skid Row. Albers le aconsejó dejar de lado su tendencia sentimental y seguirle en el dibujo y el color. Para su tesis, Davidson creó una tira de fotografías que se publicó en la revista Life en 1955, documentando las emociones de los jugadores de fútbol detrás de los partidos. Después de la universidad, Davidson se unió a la Armada estadounidense, donde sirvió en el Signal Corps en Fort Huachuca, Arizona. 

Inicialmente, le asignaron tareas fotográficas rutinarias. Impávido, Davidson consiguió crear a partir del material más mundano originales fotos de estudio. Un editor reconoció su talento, ofreciéndole una estancia permanente en su periódico. En este momento, Davidson consiguió un cierto estado de autonomía. Más tarde, instalado en París, conoció a Henri Cartier-Bresson, con el que compartió su trabajo y del cual recibió muchos consejos. En Francia, Davidson produció una tira de fotografías de “Widow of Montmartre” (la viuda de Montmartre), una anciana parisina. Después del servicio militar en 1957, Davidson trabajó brevemente como fotógrafo independiente antes de unirse a Magnum (agencia internacional de fotografía) el siguiente año. Durante los años venideros aparecieron algunos de sus trabajos como Brooklyn Gang o The Dwarf. Del 1961 hasta el 1965, Davidson produció uno de sus más célebres trabajos: la crónica, los eventos y efectos del Civil Rights Movement en su país, tanto en el norte como en el sur. Así, el fotógrafo consiguió un Guggenheim Fellowship en 1962, exponiéndose de esta manera su gran proyecto en el Museum of Modern Art en Nueva York. Gracias a este trabajo, Davidson recibió el primer reconocimiento de fotografía por el National Endowment for the Arts.

El siguiente proyecto del fotógrafo se publicó en los 70 con el nombre de East 100th Street- una compilación de dos años sobre la asombrosa pobreza en el este de Harlem- probablemente uno de sus trabajos más conocidos. Este proyecto también fue expuesto en el Museum of Modern Art. A este proyecto le siguió Subway, un retrato del sistema metropolitano de Nueva York, a final de los años 70. Ya usando el color, Davidson retrató un submundo áspero y vivo. Alrededor de los 90, el fotógrafo completó una exploración de cuatro años sobre Central Park, mostrándolo como un bello homenaje a la ciudad de Nueva York. En 1998, Davidson volvió a su proyecto East 100th Street con el fin de mostrar los cambios producidos a lo largo de los 30 desde que se tomaron por primera vez las fotografías. Recibió el premio del Open Society Institute. 

Davidson ha dirigido dos cortometrajes galardonados, un documental titulado The living off the Land y uno más surrealista titulado Isaac Singer’s Nightmare and Mrs. Pupko’s Beard. 
Vive con su esposa en Nueva York y tiene dos hijas. Continúa trabajando como fotógrafo editorial.

dilluns, 29 de juny del 2015

El lugar común


La lucidez es un don y es un castigo, está todo en la palabra, lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio. Pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer, y Lucifer viene de Lux y de Fergus que quiere decir el que tiene luz, el que genera luz, el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto. El placer y el dolor. La lucidez es dolor y el único placer que uno puede conocer, lo único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez, el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

Alejandra Pizarnik

dissabte, 20 de juny del 2015

Yibuti tenía una ventana azul



 


-¿Qué significa que los sueños tienen propulsión?.

-Amigo mío, no se de dónde sacaste tal cosa, pero los sueños nunca tuvieron propulsión, los sueños anteceden a objetivos, aspiraciones, y toda clase de acción.

-¿A qué se refiere?.

-Me refiero, a que un sueño deja de serlo en el momento de su cumplimiento, sin valorar esto positiva o negativamente.

-No entiendo, si yo le digo ahora que quiero viajar a Yibuti desde los 5 años, ¿no es esto un sueño? No lo cumplí aún.

-Viajar a Yibuti. A pesar de no haberlo hecho, estamos frente a un objetivo. El sueño es otra cosa, es una emoción, una pulsión, algo casi irracional, lo otro, igualmente necesario, objetivos.

-Entonces, para que los sueños sean factibles, aquí mismo, en este mundo, ¿deben de ser acompañados por un objetivo?.

-Eso, ya no lo sé, amigo, yo a este mundo, el de aquí mismo, nunca llegué a entenderlo.


diumenge, 14 de juny del 2015

In memoriam



Fue un suspiro quemado en un pequeño tazón de cartón.
luna amnésica de noches,
Fue una paz sin remo ni equilibrio.
Cuántas musas declinadas
sintieron el soplo del alba,
esclavas de la brisa glacial
que les redibujaba los ojos,
y les grababa, una a una, las ramas de la vejez.
En esa hora, una boca se cierra y nace el llanto primero.
Viajeros, arropad la costura de vuestras palabras
hacia el nuevo despertar.

diumenge, 7 de juny del 2015

Louis et l'étranger




J'ARRIVE OÙ JE SUIS ÉTRANGER- LOUIS ARAGON

Rien n’est précaire comme vivre
Rien comme être n’est passager
C’est un peu fondre comme le givre
Et pour le vent être léger
J’arrive où je suis étranger
Un jour tu passes la frontière
D’où viens-tu mais où vas-tu donc
Demain qu’importe et qu’importe hier
Le coeur change avec le chardon
Tout est sans rime ni pardon
Passe ton doigt là sur ta tempe
Touche l’enfance de tes yeux
Mieux vaut laisser basses les lampes
La nuit plus longtemps nous va mieux
C’est le grand jour qui se fait vieux
Les arbres sont beaux en automne
Mais l’enfant qu’est-il devenu
Je me regarde et je m’étonne
De ce voyageur inconnu
De son visage et ses pieds nus
Peu a peu tu te fais silence
Mais pas assez vite pourtant
Pour ne sentir ta dissemblance
Et sur le toi-même d’antan
Tomber la poussière du temps
C’est long vieillir au bout du compte
Le sable en fuit entre nos doigts
C’est comme une eau froide qui monte
C’est comme une honte qui croît
Un cuir à crier qu’on corroie
C’est long d’être un homme une chose
C’est long de renoncer à tout
Et sens-tu les métamorphoses
Qui se font au-dedans de nous
Lentement plier nos genoux
O mer amère ô mer profonde
Quelle est l’heure de tes marées
Combien faut-il d’années-secondes
A l’homme pour l’homme abjurer
Pourquoi pourquoi ces simagrées
Rien n’est précaire comme vivre
Rien comme être n’est passager
C’est un peu fondre comme le givre
Et pour le vent être léger
J’arrive où je suis étranger




Escribiré tu hagiografía




Escribiré tu hagiografía,
empezando por la muerte,
y acabando por tu tortura.

entonces, justo a la mitad,
dibujaré el estrecho vacío
que permitió a la tierra

empaparse de lágrimas.
la multitud velada,
vaciando llanuras vírgenes,
y despojadas sus flores, en tu lecho.

quién supo alguna vez,
la historia de tu vida,
los velos la cubrieron de hazañas divinas,
dejando al mar soportar, tu más sincera despedida.
en la vida de un hombre tan llano,
que el vacío solo fue

una mancha etérea en medio de la luz que despertaba.

divendres, 29 de maig del 2015

Sarony y las huellas del arte



                       

                                            






                  


Napoleón Sarony nació en 1821 y falleció el 9 de noviembre de 1896. Fue un litógrafo y fotógrafo estadounidense, dedicado a la fotografía de retratos a finales del siglo XIX. Nació en Quebec, pero su familia se trasladó a Nueva York siendo un adolescente. Su padre era litógrafo y él estuvo trabajando como ilustrador para la firma Currier & Ives, después se asoció con Henry B. Major y fundaron la firma Sarony & Mayor en 1846. Sin embargo, en 1856 realizó un viaje a Inglaterra y aprendió fotografía de su hermano Oliver Sarony. A su regreso a Nueva York en 1866, abrió su primer estudio en Broadway. El fotógrafo supo aprovechar la creciente fascinación por el teatro que barrió América años antes del gran desastre. El razonable coste que estableció por sus trabajos- muy numerosos- favoreció la necesidad publicitaria de los actores de la época- tanto como al público, quien adquirió la costumbre de coleccionar los retratos de los artistas.

Sarony fue el primero en pagar por fotografiar a las celebridades de la época, siempre manteniendo el derecho a vender sus fotos con fines de lucro. El enero de 1882, aún sin contar con su obra maestra, un Oscar Wilde de 27 años, con una tragedia y un criticado libro de poesía en el bolsillo, entró en el estudio de Sarony. El dandy eterno, con chaleco de terciopelo y pantalón de seda, consiguió unos retratos que pasarían a la historia. Aficionado a la estereoscopía, sus retratos los obtenía haciendo posar de una forma determinada a sus modelos, este hecho provocó importantes críticas al considerarlos muy artificiosos, pero han pasado a la historia como un modo de “teatralizar” las poses. Muy conocidos fueron los retratos que realizó a la actriz Sara Bernhardt recostada y con la mano rozando el suelo y en otras posturas decididas previamente por Sarony. El fotógrafo pagó a la actriz 1500 dólares para conseguir que posara para él. Estos retratos se han contrapuesto a los realizados por Nadar en los que Bernhardt aparece con gran naturalidad. 

Uno de los retratos que realizó en 1882 a Oscar Wilde, el número 18, fue utilizado en un anuncio sin consentimiento de Sarony por lo que realizó la primera demanda sobre los derechos de autor sobre fotografías en Estados Unidos. La demanda conocida como Burrow-Giles Litographic Co. v. Sarony llegó a la Corte Suprema de los Estados Unidos, quien admitió que su trabajo era “fruto de un trabajo intelectual” y accedió a reconocer su autoría. Dicho veredicto sentó jurisprudencia e hizo historia, al hacer posible que los fotógrafos pudieran cobrar por su trabajo. 

Sarony se consideraba un artista por encima de todo- prefiriendo dibujar con carboncillo y lápiz-. Sin embargo, fueron sus técnicas innovadoras en la aplicación de la iluminación y la organización de los elementos de fondo en los retratos las le que lanzaron a la fama. Vivo en la conversación, se casó por segunda vez con Louies Thomas, la hermana del litógrafo Henry Thomas. La pareja compartía una excentricidad y apariencia estrafalarias. Sarony era bajito, no superaba los cinco pies de alto con las piernas arqueadas. Con una barba espesa recordando a Napoleón III, el fotógrafo gozaba de una ingenuidad y energía asombrosas. Se convirtió en una figura familiar en la parte alta de Broadway, cogido del brazo de su esposa y con un sombrero que le tapaba la calva. Una pareja muy pintoresca.


Fue enterrado en Brooklyn en el cementerio de Green-Wood.



Cuando una vez lo entrevistaron sobre su trabajo, afirmó:



"We photographers have queer experiences. Ours is a most excellent opportunity to study human nature, and making a baby laugh is not the one trick of the calling. In order to take a good photograph one should know something about the sitter's habits and surroundings. This he must learn at a single glance or by an adroit question." (Entrevista de Newark Sunday Advocate, 7 de Enero, 1893, p. 2. Reimpresión de New York Herald.)