Escribiré tu hagiografía,
empezando por la muerte,
y acabando por tu tortura.
entonces, justo a la mitad,
dibujaré el estrecho vacío
que permitió a la tierra
empaparse de lágrimas.
la multitud velada,
vaciando llanuras vírgenes,
y despojadas sus flores, en tu lecho.
quién supo alguna vez,
la historia de tu vida,
los velos la cubrieron de hazañas divinas,
dejando al mar soportar, tu más sincera despedida.
en la vida de un hombre tan llano,
que el vacío solo fue
una mancha etérea en medio de la luz que despertaba.

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